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miércoles, 9 de mayo de 2012

Sergio "Maravilla" Martinez

         Hace unos días quedé maravillada, valga la redundancia, con Sergio Maravilla Martinez. Y a pesar de que a primera vista me llamo la atención su apariencia, y ese parecido a Clark Kent por sus gafas; logró obtener mi atención al hablar, es que de un momento a otro su apariencia se hizo invisible, y como por arte de magia me cautivo el color de su voz, el orden en sus frases y el respeto característico de un hombre que se formo desde abajo. Al oírlo, mi alma tomo vuelo, y como en un juego de niños, logre creer lo que mis oídos escuchaban. Y es que él tiene esa extraordinaria forma de cautivar a las personas, haciendo que las palabras calen en el alma y surquen posibles caminos en los corazones de aquellos que no tenemos la suerte de contar con los medios para cumplir nuestros sueños.
     Escuchar las situaciones de su vida, y la manera en que las superó, hace que todos podamos tomarlo como modelo a seguir. Pero si hay algo que debemos copiarle a este campeón de la vida , es sin dudas, la humildad y la sinceridad. Ambas cosas hoy escasean, no solo en nuestra sociedad, sino también deportivamente. Cuantos jovenes tendrían que comenzar a escucharte, seguro disminuiría notablemente el egoísmo, el orgullo y la falta de compromiso de los jóvenes respecto de las situaciones de la vida y el deporte.
     Y que sincera alegría me produce que los demás atletas te reconozcan! Ya era hora campeón! Ya era hora, llego el momento en que empezaras a brillar con mas fuerza! Para vos comienza una etapa única, esa etapa donde cultivas los frutos que tiempo atrás sembraste. Ahora llega el reconocimiento a tantos años de esfuerzo, a tantos sacrificios y pasión.
     Siempre me vi parada frente a mi espejo, mirando fijo mis ojos llenos de lagrimas y preguntándome: " cuando yo?". Cuando Dios empezara a contar mis actos buenos para concederme un sueño? Cuando Alguien me retribuirá todo aquello bueno que hice?. Pero al escucharlo, encontré el "porqué" de mis desventuras. Siempre estaba esperando a que alguien haga algo por mi! Siempre fui generosa para que me agradezcan, no porque realmente lo sintiera. Y fue en ese momento donde Sergio me dejo la mejor enseñanza, todo llega a su tiempo, llega cuando estamos listos, pero solo si estamos dispuestos a dar todo de nosotros para que ese momento llegue.

                                                                                                                      Rocio Ayelén Reynoso

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